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Fallece Rafael Montero, fundador de Postres Montero, a los 93 años

Rafael Montero, fundador de Postres Montero, ha fallecido en Málaga a los 93 años. Fue torero antes que empresario y creó la marca en 1978.

Álvaro Gómez Payo
Álvaro Gómez Payo
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Rafael Montero, creador de la firma de postres que endulzó a varias generaciones, ha muerto este martes en Málaga a los 93 años. El empresario fue también torero en su juventud.

El empresario malagueño Rafael Montero, fundador de Postres Montero, ha fallecido este martes en Málaga a los 93 años, según publica Diario Sur. Sus restos han sido despedidos por familiares y amigos en el Parque Cementerio Parcemasa.

Nacido en Dos Hermanas (Sevilla) en 1933, Montero se trasladó a Málaga en 1970. Antes de dedicarse a los postres, fue torero con el nombre de Rafalete, montó una pescadería y trabajó como comercial para una empresa de azulejos. En 1951 debutó en los ruedos con un traje blanco bordado en plata, pero una cogida le rompió la tibia del pie derecho. Tras cuatro años y 18 operaciones en el sanatorio de toreros de Madrid, perdió la mitad del pie, aunque volvió a torear en 1960 y compartió cartel con El Cordobés, Curro Romero y Juan Vázquez. Se retiró a los 29 años.

La idea de Postres Montero nació durante sus viajes a Burgos como comercial de azulejos, donde probó una cuajada con piñones y miel. «Viniendo de Burgos en el tren, sabiendo que me iba al paro, ya estaba pensando en cómo hacer una cuajada con miel y piñones», recordaba el propio empresario en un artículo publicado por este periódico. Rafael experimentó en la cocina de su piso en Echevarría de El Palo hasta dar con su receta, que servía en botes de cristal.

Con una nevera de playa y doce tarros de cuajada, se dirigió al bar Luciano, en la calle Trinidad Grund. «El dueño me dijo, déjalas y llámame esta noche». Esa noche le pidió 24 y luego 50. Cobró a treinta céntimos de peseta aquellas primeras cuajadas, y con el tiempo llegó a facturar mil millones al año.

La empresa se fundó en 1978, aunque desde 2007 pertenece al grupo Reina. Su primer local estuvo en la calle Villafuerte, en El Palo; luego abrió una fábrica en La Pelusa, donde llegó a emplear a 70 personas, y finalmente se trasladó al Parque Tecnológico de Málaga, donde continúa operando con los nuevos propietarios.

Rafael Montero empezó repartiendo postres con su coche lleno de neveras por La Carihuela, en Torremolinos («Ninguno me decía que no»), y acabó con una flota de camiones que distribuía sus productos por toda España. Junto a su mujer, Isabel, a la que conoció en Pozoblanco, apenas dormía en aquellos años: «Madrugaba mucho y trasnochaba mucho».

Álvaro Gómez Payo

Escrito por

Álvaro Gómez Payo

Redactor

Ciencias Políticas por la Universidad de Málaga y asiduo de los plenos más largos. Malagueño de pura cepa, cafetero y con paciencia infinita para la burocracia; lleva años contando la política y la sociedad de la provincia.