David Tomé González, de 19 años y criado en Torrox, ha trasladado su proyecto ganadero a la pedanía de Corumbela, en Sayalonga, donde ya cuenta con unas 200 cabras. Empezó con tres animales a finales de 2022.
El joven David Tomé González, de 19 años y criado en Torrox, ha puesto en marcha en Corumbela, pedanía de Sayalonga, una ganadería con alrededor de 200 cabras. El proyecto, bautizado como 'Ganadería Mi Ilusión', arrancó a finales de 2022 con solo tres animales en un pequeño corral cercano a la antigua N-340, en su municipio natal.
La evolución de su explotación ha vuelto a captar la atención de medios de ámbito autonómico y estatal, según publica Diario Sur. Tomé no procede de una familia dedicada al campo: sus padres trabajaban en el sector turístico y su afición por las cabras nació, según ha contado, de forma espontánea. «Prefería irme a ver cabras que estar en el parque jugando con mis amigos», explicaba cuando este diario contó su historia en marzo de 2024.
El traslado desde Torrox a Corumbela se produjo este verano. El joven asegura que en su pueblo no encontró las condiciones necesarias para desarrollar la explotación que tenía en mente. «Yo soy de origen torroxeño y hasta hace apenas un mes vivía en Torrox. Allí me he criado, allí está mi gente y dejar mi pueblo no ha sido nada fácil», admite. Pese a ello, considera que la mudanza ha sido «todo un acierto» y su intención es asentarse definitivamente en esta localidad de Sayalonga.
«Hoy puedo decir algo que durante años parecía imposible: mi sueño de ser cabrero ya es una realidad»
Su rutina diaria incluye alimentar al rebaño, ordeñar, limpiar y desinfectar las instalaciones, descargar forraje, reparar equipamientos o instalar bebederos. «En una ganadería no basta con ser ganadero, aquí tienes que saber de todo», resume. También ha instalado un rulo rascador para mejorar el bienestar de los animales. «Para mí esto no es solamente un trabajo. Es mi sueño, mi ilusión y mi forma de vida», sostiene.
El joven ganadero ha tejido una red de apoyos para sacar adelante la explotación. Agradece la colaboración de la empresa veleña Hermanos Busto Díaz, que le suministra el pienso, y de profesionales del sector que le han ayudado con el transporte de animales. «Entre ganaderos y agricultores tenemos que ayudarnos. Somos parte del mismo sector, compartimos los mismos problemas», dice.
Tomé ha advertido en sus redes sociales de la falta de relevo generacional en el campo. Según el último diagnóstico del Ministerio de Agricultura, basado en el Censo Agrario de 2020, el 41,3% de los titulares de explotaciones españolas tenía 65 años o más y solo el 8,9% era menor de 41. Además, apenas el 28,5% de los jóvenes que se incorporan al sector empieza desde cero, sin continuar una explotación familiar. «Si no apostamos por nuestros jóvenes y por nuestro campo, algún día nos preguntaremos quién va a producir los alimentos que necesitamos», afirma.
El sector caprino atraviesa dificultades. España contabilizaba en 2024 unos 2,36 millones de cabezas, con Andalucía concentrando aproximadamente el 35% del censo nacional. Aunque el número total de animales repuntó ese año respecto a 2023, el Ministerio constató después una caída del 5,2% en la producción española de leche de cabra durante 2025, tendencia que continuó en el primer trimestre de 2026, con un descenso interanual del 10,8%.
Tomé defiende el papel del pastoreo en la prevención de incendios forestales. «Mientras nos preocupamos de los fuegos en verano cuando ya es tarde, olvidamos que las cabras y ovejas llevan siglos haciendo esa labor preventiva en silencio, desbrozando el matorral y limpiando el monte», reflexiona. También pide que el campo no dependa únicamente del turismo de sol y playa.
La llegada de la explotación a Corumbela ha contado con respaldo institucional. La teniente de alcalde de Sayalonga, María Natividad Córdoba (PSOE), visitó recientemente las instalaciones, un encuentro tras el que el joven agradeció públicamente el apoyo y la acogida recibidos.

