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Los Dolores organiza una misa en Antequera por el Beato Tiburcio Arnaiz

La Cofradía de los Dolores de Antequera promovió una misa de acción de gracias en la iglesia de Santa Eufemia dedicada al Beato Tiburcio Arnaiz, con reliquia venerada.

Antonio GarridoAntonio Garrido· · 4 min de lectura

La iglesia de Santa Eufemia de Antequera acogió el lunes 20 de julio una misa de acción de gracias promovida por la Cofradía de los Dolores, en honor al Beato Tiburcio Arnaiz, cuya reliquia custodia la hermandad desde esta Cuaresma.

La Cofradía de los Dolores de Antequera promovió el pasado lunes 20 de julio una misa de acción de gracias en la iglesia de Santa Eufemia, dedicada al Beato Tiburcio Arnaiz. La celebración coincidió con la misa parroquial de Santiago, que tiene lugar cada lunes a las 20:00 horas en el mismo templo, por lo que se unificaron ambas eucaristías en una sola, evitando duplicar actos en un día laborable.

La fiesta principal del beato se conmemora el 18 de julio, pero al caer en sábado, litúrgicamente no pudo celebrarse el fin de semana, por lo que se optó por trasladarla al lunes. La misa fue presidida por el párroco de Santiago y San Pedro, Francisco de Paula Aurioles, y contó con el acompañamiento musical al órgano de José Antonio Morales.

Tiburcio Arnaiz Muñoz nació en Valladolid el 11 de agosto de 1865 y se trasladó a Málaga, donde falleció el 18 de julio de 1926. Perteneció a la Compañía de Jesús y fundó, junto a María Isabel González del Valle, las Misioneras de las Doctrinas Rurales, con el objetivo de ayudar a los pobres, especialmente a las clases trabajadoras y a las personas que viven en zonas rurales.

Durante la homilía, el párroco destacó la vinculación del beato con Antequera, ya que Arnaiz visitó la ciudad en varias ocasiones, recorriendo conventos, parroquias y dirigiendo ejercicios espirituales, como en la iglesia-conventual de las Mínimas. Subrayó que el sacerdote vallisoletano ingresó en la Compañía de Jesús tras la muerte de su madre, eligiendo la Provincia Bética para formarse sin notoriedad. Su labor se centró en el Corazón de Jesús, con un trabajo incansable en Málaga y su provincia, donde visitó barrios marginales como el Perchel, la Trinidad o la zona de San Andrés, encontrando resistencia social pero perseverando en su apostolado y caridad.

Francisco de Paula Aurioles también reflexionó sobre la pérdida de símbolos religiosos en hogares y parroquias, que interpretó como un desplazamiento de Cristo en el imaginario y la praxis, sustituido por ídolos contemporáneos que generan desorientación. Por ello, animó a las cofradías a seguir en exclusiva a Cristo como único eje legítimo, ordenando identidad, símbolos y acción social en torno a Él. Citando el evangelio de Jonás, validó la conversión mediante un anuncio centrado en Cristo, y pidió una exigencia moral sin medias tintas.

El párroco señaló que en Antequera existe una devoción latente, pero socialmente rezagada frente a estímulos festivos y deportivos, como se comprobó el fin de semana con el éxito de la selección española. Por ello, elogió la iniciativa de la Cofradía de los Dolores, que ha “abierto brecha” al llevar la oración al espacio público, y pidió convertir ese avance en hábito comunitario mediante la adoración eucarística, reactivando la Adoración Nocturna, que fue vigorosa en la ciudad.

El padre Arnaiz, que caminó por las calles de Antequera siguiendo a San Manuel González –impulsor de la Adoración en Málaga–, puede ser un modelo a seguir. Ante su nuevo cometido diocesano, el párroco expresó su deseo de reinstalar prácticas de adoración en parroquias, cofradías y asociaciones, con foco en jóvenes y adultos, trasladando la devoción del templo a la calle para disputar el espacio público con la cultura del ocio. Advirtió del riesgo de “la fatiga y la indolencia cívica” y propuso como antídoto la disciplina, con el deseo de “no me canse”, como compartió el santo con sangre antequerana.

Al término de la misa, se dio a venerar la reliquia del Beato, que fue trasladada hasta el templo patronal, así como un retrato impreso bajo el altar patronal de Santa Eufemia. La Cofradía de los Dolores custodia la reliquia desde esta Cuaresma, y la iniciativa refuerza la devoción al beato en la ciudad.

Antonio Garrido

Escrito por

Antonio Garrido

Redactor

Ciencias Políticas por la Universidad de Málaga y asiduo de los plenos más largos. Malagueño de pura cepa, cafetero y con paciencia infinita para la burocracia; lleva años contando la política y la sociedad de la provincia.